La película era "12 monos". Bruce Willis subía desde las profundidades de la tierra a una ciudad de Filadelfia inhabitable para los seres humanos por culpa de un maléfico virus. Pero algo no me cerraba.
La música que acompañaba la acción era "Introducción" de la suite "Punta del Este" de Astor Piazzolla. Lo que no cerraba para mis ojos porteños es que yo esperaba a cada instante que Willis se chocara con la Avenida 9 de Julio, el Obelisco o el barrio de San Telmo.
Es que para mí es imposible escuchar una melodía de Piazzolla y no ser transportado a Buenos Aires. La fijación entre sus melodías y "esas callecitas que tienen un no sé qué" es tal que me cuesta concebir cómo pueden disfrutarlo aquellos que no han caminado por esa ciudad, su ciudad.
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Yo creo que cuanto más se pinta a la aldea, más se pinta al mundo. Gracias a que mi música es muy de Buenos Aires, muy porteña, gracias a eso, yo estoy trabajando en todo el mundo 
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Astor Piazzolla |
Cuando hace 12 años, un 5 de agosto de 1989, llegó la noticia desde París que el músico y compositor había sufrido un derrame cerebral, toda Buenos Aires sufrió, como dice el tango, "penas de bandoneón".
Su cuerpo, ya sin música, regresó a Buenos Aires para morir dos años después, un 4 de julio de 1992. Habían pasado 71 años de aquel nacimiento en Mar del Plata; había pasado su infancia en Nueva York; su primer bandoneón a los 8 años; su amor por el...