El músico español Javier Limón siente que ha alcanzado ese punto mágico en que un artista puede expresarse y lograr sus objetivos en cualquiera de las áreas en las que se exprese, siempre y cuando logre la comunión entre la raíz y la innovación.
"La evolución, la fusión, la mezcla es algo natural, siempre y cuando no se pierda la raíz y uno no haga algo que ya está hecho. Ahora bien si debo escoger, elijo pasarme en evolución, prefiero pasarme de progresista que de conservador. Tanto en mi música como en mi vida", afirmó en una entrevista con Efe.
Limón y su banda, que este verano están de gira, ofrecerán un concierto el próximo 17 de julio en el prestigioso Festival de Montreaux, a orillas del lago Leman, en Suiza.
"Me apetecía salir al ruedo, tantos años haciendo discos, quería pasarmelo bien, tocar, disfrutar por la noche con los músicos", explicó Limón, quien dejó claro que para ello necesitaba, "una banda espectacular, con formación adecuada, en la que yo fuera uno más y en la que pudiéramos tocar mis composiciones pero también cualquier otra canción".
Y la encontró, son 12 músicos, "setenta por ciento cubanos, treinta por ciento gitanos, super preparados, cualquiera de ellos puede tocar cualquier otro instrumento", explicó el compositor.
Limón tiene clarísimo que para que un músico sea completo debe tener una formación clásica: "No se puede ignorar 20 siglos de cultura".
"Todos los que hacemos fusión hemos tocado primero a Liszt y eso es imprescindible para no meter la pata", agregó.
No obstante, pese a ese gusto por las mezclas y a ser considerado uno de los mejores representantes actuales de la "Big Music", Limón es conocido especialmente por su relación con el flamenco.
Precisamente, Limón considera que la "Big Music" que se hace en la actualidad en España se lo debe casi todo al flamenco y a sus principales difusores, "Paco de Lucía" y Enrique Morente" cuya propuesta "por fin cuajó".
El otro "casi" de la ecuación son "los músicos cubanos, toda una generación preparadísima, que ha dado un empuje espectacular a lo que se hacía en España", añadió Limón.
Cubanos jóvenes, no como el octogenario Bebo Valdés "el artífice del 80 por ciento del éxito" de 'Lágrimas Negras', el disco multiventas que el caribeño grabó con el cantaor Diego El Cigala y que Limón produjo.
"Bebo es quien consigue que es disco no sea pachanguero, tiene una manera de tocar tan especial que hace que no se necesite percusión, es en esencia su elegancia, que se combinó perfectamente con el cante de El Cigala que logró cantar muy suave, sin florituras, sin gritar, fue mágico".
Limón sabe apreciar a un buen cantaor, porque es lo que siempre soñó ser. "Soy un cantaor frustrado. Yo lo cambiaría todo por poder largarme por bulerías", confesó.
"La esencia del flamenco y de la música está en la voz humana, todo lo que hago, la composición, los arreglos lo hago para compensar la carencia de este don", siguió, para concluir: "Y no hay conservatorio ni escuela que te enseñe eso".
Consciente de ello, Limón afirma con rotundidad que donde él se expresa es "creando clima, soñando con los colores, los detalles, coloreando el tema, la felicidad está en hacer música, no importan el rol o las etiquetas, porque todo es creación musical".
Padre de dos niños, Limón asegura que la paternidad "te reorganiza los valores morales, te hace quitar importancia a cosas que no las tiene, en una palabra, te reubica". Un cambio en su vida que, sin embargo, no le quitó "esa maravillosa enfermedad del arte".