Los cuatro bailarines de la compañía Erre que Erre Danza se ponen desde hoy en la piel de unos guepardos, "no para cazar, sino para amar carnalmente", y dar vida a la química del amor en 'No pesa el corazón de los veloces', una obra que acoge el Teatre Nacional de Catalunya (TNC) hasta el al 29 de junio.
Con la mirada puesta en el amor biológico, salvaje y natural, en el que rigen las conexiones neuronales y los procesos químicos, Erre que Erre Danza huye de la entrega y el sacrificio que conlleva el amor romántico para crear un espectáculo total, en el que el grupo musical Balago interacciona con ellos en el escenario, según explicó uno de los bailarines de la compañía, Mario G. Sáez.
El espectáculo coge el título de una cita de la novela de Álvaro Pombo 'La fortuna de Matilda Turpin', y se inspira también en diversos recortes de prensa y en los libros 'Amor eterno', de Harold Pinter, y 'Sputnik, mi amor', de Haruki Murakami.
Para el director escénico y dramaturgo Antonio Calvo, lo que más le atrajo en un principio fue la presencia de la música en directo, y que los músicos "no estuviesen como simples ejecutantes sino integrados en el espectáculo".
"La conexión entre músicos y bailarines es de un grado que pocas veces he visto" en otros espectáculos, aseguró hoy Calvo.
Uno de los músicos del trío Balago, David Crespo, explicó que colaboran con esta compañía desde 2004, pero siempre con composiciones grabadas, nunca ejecutadas en directo. Del experimento de tocar en directo para los bailarines, Crespo se queda con que hay "una disciplina" que en sus conciertos es mucho más laxa. "No me puedo beber un whisky en medio" del espectáculo, concluyó.
El trabajo con los músicos, cuya aportación al espectáculo es ecléctica en tanto que tocan desde bossa nova hasta distorsión sin más, se empezó a gestar en una casa rural de Gijón (Asturias), después de que los bailarines hubiesen hecho residencias de creación en Vigo (Galicia) y en Valparaíso (Chile), donde anteriormente habían actuado dentro del Festival Danzalborde y lugar del que los cuatro bailarines están enamorados.
El realizador Guillem Morales ha aportado su grano de arena a este espectáculo al grabar un documental sobre 'No pesa el corazón de los veloces' en el parque natural de la zona volcánica de La Garrotxa (Girona), en la Fageda d'En Jordà. "La sabana nos quedaba un poco lejos y nos quedamos en La Garrotxa, donde hay una luz y un bosque de hayas increíbles", remachó Sáez.