El tenor Josep Carreras celebró anoche el cincuenta aniversario de su debut en el Gran Teatro del Liceo con un emotivo e íntimo recital en el coliseo barcelonés, que ha registrado un lleno absoluto para acompañar al artista en este día tan especial.
La actuación de Carreras se ha podido seguir también, en diferido, desde una pantalla gigante de 36 metros cuadrados instalada en la playa de Sant Sebastià de la capital catalana.
Los barceloneses han agotado rápidamente las 2.000 entradas gratuitas que permitían seguir el concierto cómodamente en unas sillas en la playa, por lo que han sido muchos los ciudadanos que han disfrutado del recital tranquilamente estirados o sentados en la arena.
El cantante, acompañado al piano por el italiano Lorenzo Bavaj, con quien toca a dúo desde 1989, ha ofrecido un recital popular y variado, dirigido a un público muy amplio, en el que ha repasado temas que abarcan desde el barroco a la canción italiana, pasando por el tango.
Carreras, que ha abierto el concierto con dos piezas de Alessandro Scarlatti, ha dedicado la primera parte del recital a compositores italianos, con obras como "Terra e Mare", de Giacomo Puccini, "Era de maggio", de Pasquale Mario Costa, o "Secreto", de Francesco Paolo Tosti.
En la segunda parte, más ecléctica, el tenor, que ha sido ovacionado tras cada una de las piezas que ha interpretado, ha entonado temas del catalán Eduard Toldrà, canciones napolitanas como "Passione", de Nicola Valente, y hasta el tango de Carlos Gardel "Lejana tierra mía".
Tras su actuación en el Liceo, Carreras se ha desplazado hasta la Barceloneta, donde ha interpretado una canción al aire libre como muestra de agradecimiento a los ciudadanos que no han podido acudir al Liceo pero que, igualmente, no han querido perderse este concierto y lo han seguido desde la playa.
Josep Carreras cantó por primera vez en el Liceo en 1958, cuando, con tan sólo once años, participó en la obra "El retrablo de maese Pedro", de Manuel de Falla.
Este primer encuentro con el teatro contribuyó a que tomara la decisión de dedicar su vida a la música.
Desde entonces, Carreras ha vivido una relación "maravillosa" con el Gran Teatro del Liceo, donde debutó como tenor en 1970, con apenas 23 años.
De todos los conciertos que ha ofrecido en este coliseo, el que Carreras recuerda "con más cariño y emoción personal" fue el que supuso su reencuentro con el público barcelonés en 1988, después de su recuperación, tras once meses de hospitalización, de la leucemia que sufrió.
El teatro barcelonés, por su parte, también ha querido rendir tributo a la larga trayectoria vital y profesional del tenor con la muestra "Josep Carreras, l'home, l'artista", en la que se exponen más de doscientas fotografías, un audiovisual y diversos objetos personales del artista.
La exposición estará abierta al público del Liceo y a las visitas guiadas al teatro hasta el 30 de julio.