En su nuevo espectáculo, el bailaor David Morales se atreve a proponer un viaje trasatlántico a partir del flamenco pero con una sintonía cómplice con otras músicas. “El Indiano” es algo más que un homenaje a los ritmos de ida y vuelta entre América y Andalucía, que en cierta medida prosigue el camino emprendido por el artista en el montaje “Abraçado”, una propuesta en la que la banda sonora de Juan Carlos Jobim propiciaba el reencuentro entre dos mundos unidos por un océano pero separados por las actuales fronteras a menudo inexpugnables de la Unión Europea.
Aquí y ahora, volvemos a encontrarnos con un Morales fronterizo como el de su primer espectáculo “Contrabandistas”, que nos invita a un claro diálogo musical en el que la milonga o la vidalita asumen acentos distintos según se interpreten a un lado y a otro de la mar océana. Pero “El Indiano” probablemente sea la propuesta más arriesgada que David Morales ha afrontado, esta vez bajo la dirección experta de Julio Fraga, con quien ya coincidiera en “Viajeros del Estrecho”, un año atrás.
Así que, de nuevo, no sólo habrá que aplaudir el virtuosismo del bailaor y de sus compañeros de viaje sino su constante apuesta por ir más allá de los límites inmediatos del jondo, sin perder sin embargo un ápice de autenticidad. La pureza, como se sabe, no suele existir en ningún sitio y mucho menos en los puertos, de donde llegaron y partieron las grandes ideas, las palabras minúsculas o mayúsculas, la emoción de la bienvenida o de la despedida en forma de pañuelo, la ternura de la nostalgia y la música, como un polizón del tiempo que no necesita visado para residir en el territorio de nuestra intimidad.
EL INDIANO vuelve de “hacer las américas”. Hace ya mucho tiempo lo dejó todo en Cádiz, y ahora vuelve a su antiguo negocio, un “BACHE “en el casco antiguo de Cádiz que ha estado cerrado durante su ausencia.
Es ahí donde, EL INDIANO, se va a enfrentar a todos los recuerdos de su vida, se encontrará con la mujer que ha dejado en las Américas, con la que dejó en Cádiz cuando se marchó y con la que conocerá a su vuelta, su amor platónico.
Será también un encuentro con los músicos que tocaban en su “BACHE”, y a través de la música realizará un viaje de ida y vuelta, donde recordará todo lo vivido.
EL INDIANO bailará con su amada de América, con el amor olvidado y con su nuevo amor.
Será el tango “Volver” el que dará sentido a su vida, por que la vida no es más que un continuo volver.
Las voces y la música de su ”BACHE”, son las que irán guiando este viaje, un viaje a su interior, el largo viaje hacia la muerte, hacia la soledad, hacia él mismo.
EL INDIANO descubrirá a través del recuerdo que la vida esta marcada por los amores vividos y por las distintas músicas que compondrán la banda sonora de su vida, el cante y el baile de ida y vuelta, a través de una visión muy personal del flamenco, sus raíces.