El Centro Coreográfico Galego (CCG) se estrena con la producción Vacuo, que, dirigida por Maruxa Salas, es su tarjeta de presentación ante el público. El espectáculo pretende ser una muestra de la propuesta interdisciplinar en la que está convocado buena parte del talento de Galicia en el ámbito de la danza y de otras disciplinas artísticas, ya que cuenta con música de Berrogüetto, el espacio escénico e iluminación llevan la firma de Baltasar Patiño, el vestuario es de Ruth Díaz y se proyectan una serie de piezas audiovisuales realizadas por Adriana Domínguez.
La historia de Vacuo se articula entorno a una metáfora que compara los bosques con cada persona. «Cando o bosque-alma arde, limitamos a nosa existencia e limitámonos a nós mesmos. Fuximos da realidade, procuramos refuxio, deixamos de vivir. Chegamos a unha morte espiritual, a nosa alma convértese en cinza».
Maruxa Salas, la directora artística de la obra, cuenta en su currículum con premios como el de Composición Coreográfica 2004, el Premio Especial Teatro de Madrid y el primero en el Certamen de Jóvenes Creadores en el 2001, y trabajos como coreógrafa invitada en el Ballet Nacional de Cuba.
La compañía estrenará este año dos coproducciones, una de ellas en primavera con los vigueses de Pisando Ovos, además de poner en marcha una colección editorial, un centro de recursos para la danza y organizar varias acciones formativas dirigidas a profesionales y a los ciudadanos con la vista puesta en la creación de nuevos públicos y la fidelización de los existentes.
Hoy, «performance»
Para ir calentando el ambiente, el CCG ofrece hoy a las 12.45 en el muelle de almacenamiento de Bouzas (frente al edificio del Consorcio de la Zona Franca) una performance de danza y música con la intervención de Maruxa Salas e Isaac Palacín, de Berrogüetto.