La música del grupo de pop español más internacional de todos los tiempos, Mecano, volvió a escucharse en Madrid, por primera vez después de más de 15 años de silencio. Sobre el escenario no estaban dos de sus componentes: Nacho y José María Cano, pero sí la vocalista, Ana Torroja, quien durante más de dos horas hizo vibrar a 10 mil personas cantando lo mejor del grupo, pero en solitario.
En el Madrid Arena el viernes no cabía un alfiler. Cincuentones marchosos con mujer e hijos, jóvenes fresas y no tan fresas, adolescentes alucinados ante madres desatadas bailando sin parar... Varias generaciones de españoles no quisieron perderse el concierto que Ana Torroja ofreció en la capital de España, con el que la cantante puso punto final a "El Tour 2006 La fuerza del destino", que en noviembre llevará a México.
Arrancó pletórica. Y lo hizo pasadas las 10 de la noche, luciendo un atuendo muy ochentero: vestido negro de cuero minifaldero y tacones de vértigo plateados, y cantando el "Hoy no me puedo levantar". Sus paisanos, dando palmas y coreando la letra, la recibían emocionados.
Le siguieron todos los éxitos de Mecano. Algunos en sus nuevas versiones, pero la mayoría tal y como las compusieron los Cano, presentes por cierto entre el público, tratando de pasar inadvertidos.
Sobre el escenario había media docena de músicos y dos coristas con las que la artista interpretó unas divertidas coreografías, que muchos desde sus lugares intentaban copiar. Una enorme plataforma y tres pantallas de video completaban una puesta en escena impresionante, en la que sólo fallaron dos de las pantallas gigantes destinadas al público, que se encontraban apagadas.
Uno de los mejores momentos de la noche fue cuando interpretó "Dalai", la canción que dedicaron al Dalai Lama, mientras una imagen de un buda se mostraba en la pantalla y miles de personas prendían sus encendedores y sus bengalas. Y tras la calma volvía la tempestad con más palmas y bailes al son de "Ay qué pesado" y "20 mariposas".
Y así se llegaba a la sorpresa de la noche. Un joven alto y guapo, luciendo jeans desgastados y una camisa blanca abierta, aparecía bailando sobre el escenario mientras la dulce voz de Ana cantaba "Hijo de la luna".
Tras la emoción llegaba un paréntesis que la artista aprovechaba para cambiarse de ropa y aparecer con un minivestido-short gris de tirantes interpretando "Busco algo barato". Y después los agradecimientos. "Quiero dar las gracias", decía emocionada, "a las dos personas que han hecho estas canciones de la banda sonora de mi vida: Nacho y José María".
Y un grito unánime surgió en la sala coreando: "Mecano, Mecano, Mecano".
A partir de ahí la apoteosis siguió hasta el final. Cantó "Mujer contra mujer", "una canción que en España ya no es tan polémica como lo fue, pero que en muchos países hay que cantar todavía alto y fuerte, porque habla de respeto, tolerancia pero sobre todo amor"; y "Dalí" "ese loco maravilloso", como definió al pintor español. Pero también se oyeron los compases de "Una rosa", en la que volvió el baile flamenco de Rafael Amargo, de nuevo impresionante pero esta vez vestido de rojo, que puso en pie a todo el público.
Cantó "Me cuesta tanto olvidarte", "Duele el amor" y "Maquillaje". Y por último, y cuando la sala entera era una fiesta, puso punto final con "Fallo positivo", una extraordinaria canción sobre el sida, y "Barco a Venus".