El bailarín, que cumple hoy martes 6 de marzo 40 años, abandonará los escenarios a fines de 2007, tras una larga despedida. Todavía no le preocupa su futuro, pero no descarta que pueda dedicarse a dirigir
El bailarín argentino Julio Bocca, que cumplirá 40 años y se retirará en diciembre de los escenarios, prepara un “golpe de timón” para su vida, después de una exitosa carrera de 25 años.
En las numerosas entrevistas que ha concedido estos días en su país y en otros lugares del mundo, aseguró que no sabe qué va a hacer a partir del 23 de diciembre, un día después de la fiesta de despedida que se realizará en el emblemático Obelisco de Buenos Aires. “Tengo ganas de levantarme de la cama y no tener nada que hacer, algo que no me ocurre desde hace muchos años. Levantarme y no pensar en que tengo ensayo, o en que tengo que hacer una nota para un periódico o para televisión”, dijo recientemente en España.
Antes de iniciar la actual gira mundial de despedida, confesó en Buenos Aires que una de sus obsesiones es comprarse un barco y salir a navegar, porque el mar siempre le fascinó. Ligado a ese sueño, ya tiene un compromiso, que es viajar a la Antártida en un rompehielos y disfrutar de ese paisaje helado. “Me han dicho que es una experiencia única, y un lugar bellísimo. Hay un punto desde el que ves un horizonte circular”, comentó.
A Bocca no le preocupa el futuro y, aunque confiesa que quiere hacer todo lo que no pudo durante el cuarto de siglo en el que estuvo dedicado exclusivamente a su gran pasión, es evidente que no podrá desvincularse de la vocación que abrazó desde la infancia. Tiene su propia compañía; mantiene una fundación y una escuela de danza; es socio de un prestigioso teatro de Buenos Aires y se siente “muy a gusto” dirigiendo.
"Nunca he sentido la necesidad de coreografiar, porque, como he dicho siempre, no tengo el talento ni la imaginación suficiente. Pero disfruto dirigiendo un espectáculo; me gusta estar pendiente de todos los detalles, de la interpretación de los bailarines”, comentó en otras declaraciones recientes, como anticipando también en qué ocupará su tiempo, desde el año próximo.
Este referente de la danza mundial, distinguido, ovacionado y reconocido en el mundo entero, nació en la localidad de Munro, provincia de Buenos Aires, el 6 de marzo de 1967, y a los cuatro años, ya inició las clases de ballet en un estudio que dirigía su madre. Desde aquella temprana edad hasta la actualidad, no se separó de la danza. Con siete años entró en la Escuela Nacional de Danza y, un año después, en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, de Buenos Aires.
Venezuela, Brasil, Cuba, España y Rusia, entre otros países, sobresalen por diferentes razones, a la hora de repasar su trayectoria. En 1982 comenzó su carrera profesional como primer bailarín en la Fundación Teresa Carreño, de Venezuela, y continuó luego en el Teatro Municipal de Río de Janeiro, Brasil.
El cumpleaños encuentra a Julio Bocca en España, en el marco de la gira mundial de despedida que viene realizando y que aún le reserva decenas de espectáculos en Brasil, en Estados Unidos, en Rusia y en Uruguay; algunas distinciones y muchas emociones.