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Coreografo
El Ballet Nacional de Cuba inició con una gala el 2010
05/01/2010 10:08:27
Como es tradición, cada Primero de Enero, la escena de la sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana (GTH) se abre a la Gala por un nuevo aniversario del triunfo de la Revolución. En esta ocasión, la importante cita fue una alta tribuna desde donde el Ministerio de Cultura, en la persona de Rafael Bernal, viceministro primero del ramo, anunció que el 2010 estaba signado por un gran acontecimiento: el arribo de Alicia Alonso a sus 90 años de vida, y la celebración en Cuba y en otros lugares del mundo de esta efeméride durante todo el año. Es un homenaje —sentenció— a la insigne cubana, gran bailarina y extraordinaria mujer que ha puesto en alto el nombre de Cuba, y quien siempre ha estado al lado del pueblo y su Revolución.
Las cortinas se descorrieron con una hermosa coreografía neoclásica de José Parés: Un concierto en blanco y negro, que fuera estrenada hacia 1952 por Alicia Alonso, y en la que los muy jóvenes bailarines del BNC marcaron los pasos, con precisión y elegancia, al compás de la música del Concierto en Re Mayor para piano y orquesta de Haydn.
Acentos, de Eduardo Blanco, escoltado por la música Havana Calipso (grupo Luna Negra) acercó a la Gala un instante de fuerza y éxtasis cuando cinco noveles bailarines (Osiel Gounod, Oscar Sánchez, Camilo Ramos, Gustavo Pérez y Edward González) desataron los ánimos, y también la técnica, en este divertimento donde cada uno puede exponer sobre las tablas sus mejores cualidades. Ellos demostraron que el BNC es una cantera fértil en la que siempre se puede "extraer" talento a granel.
El segundo acto del ballet Cascanueces, coreografía de Alicia Alonso sobre el original de Lev Ivanov y cuya apoyatura musical cuenta con la última partitura para ballet del gran compositor Piotr I. Chaikovski, llenó la escena con su magia particular. Esta versión vibró particularmente en la primera tarde del 2010, en primer lugar por una Bárbara García desbordante de estilo —algo que muchas veces adolecen o descuidan los jóvenes bailarines—, un ímpetu y unas ganas de bailar apasionados, amén del fraseo personal matizando la interpretación, que fue muy ovacionada en el Hada Garapiñada. Junto a ella, el también primer bailarín Ernesto Álvarez fue un excelente partenaire y sorteó, sin superlativos, el rol de Su Caballero. Dayron Vera, en el enigmático y ágil mago Drosselmeyer puso todo su empeño y salió airoso, con esa personalidad del bailarín que va escalando, a pasos firmes, nuevos peldaños, mientras que la Clara de Annie Ruiz fue espléndida, tanto en la técnica como en la interpretación. Elegante y cuidadoso en sus poses estuvo el juvenil Dani Hernández como en la interpretación. el Cascanueces, mientras que también realzaron la puesta algunos momentos de particular colorido y fuerza, como la Danza árabe y la Danza rusa, respectivamente. Bien se desempeñó la orquesta del GTH, dirigida por el maestro Giovanni Duarte en esta jornada.
Durante la ceremonia se dio a conocer el Premio del GTH 2009 que fue a manos de Antonio "Tony" Cañas, por el alto valor artístico de su obra como maquillista teatral, "maestro de maestros en esa disciplina", como expresó el acta del jurado que estuvo presidido por Alicia Alonso e integrado además por Otto Chaviano, Miguel Barnet, Omar Valiño y Eduardo Heras León. También se dieron a conocer las inclusiones en el Libro de Honor de dicha institución.
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